HHay momentos en los que la vida no se rompe… pero se desordena. Y en ese desorden, la mente quiere controlarlo todo, el cuerpo se tensa, el corazón se cansa, y el alma se queda esperando a que vuelvas.
El Método LIRA nació para eso: para convertir confusión en claridad y emoción en dirección. No es teoría. Es un mapa.
L: Luz — nombrar lo que realmente está pasando
La Luz no es “positividad”. Es verdad.
Luz es la fase donde dejas de negociar con lo obvio y lo miras de frente:
- Qué está doliendo exactamente
- Qué patrón se está repitiendo
- Qué parte de ti está pidiendo atención
- Qué estás evitando por miedo
Ejercicio rápido (Luz):
Escribe una frase honesta: “La verdad de mi momento es…”
No la adornes. No la justifiques. Solo nómbrala.
I: Intención — elegir el rumbo con conciencia
Cuando hay claridad, aparece una pregunta inevitable:
“¿Qué quiero construir con esto que estoy viviendo?”
Intención no es deseo. Es una decisión interna.
Es elegir desde tu centro y no desde el impulso.
Ejercicio (Intención):
Completa: “Mi intención para los próximos 7 días es…”
Que sea una intención que puedas sostener, no una fantasía.
R: Realización — bajar la intención a un plan simple
Aquí es donde mucha gente falla: quieren transformación sin estructura.
Realización es tomar tu intención y convertirla en acciones pequeñas pero reales:
- un límite
- una conversación
- un hábito
- una renuncia
- una práctica diaria
Ejercicio (Realización):
Define 1 acción diaria de 10 minutos que demuestre tu intención.
Si no se puede hacer en 10 minutos, no está listo.
A: Alma — integrar para que el cambio se quede contigo
Alma es integración. Es cuando el cambio deja de ser un esfuerzo y se vuelve identidad.
Esta fase te pregunta:
“¿Qué parte de mí está naciendo con este proceso?”
Ejercicio (Alma):
Escribe: “Hoy honro en mí…”
Y luego: “Hoy suelto…”
Esto entrena la coherencia interna.
Cierre
LIRA no te promete una vida perfecta. Te ofrece una vida alineada.
Y eso, en un mundo que te quiere disperso, es poder.
